Sobre la higiene buco-dental

La limpieza de los dientes es una tarea que se debe realizar a diario, igual que nos ocupamos de la higiene del resto de nuestro cuerpo.

Los depósitos en la placa dental y la proliferación bacteriana son hechos que se están produciendo continuamente en nuestra boca, por lo que es una cuestión de salud, buena imagen y convivencia el hecho de prestar la debida atención a su higiene.

La placa dental.

Es una película de proteínas y azúcares procedente de la saliva y los alimentos de un color amarillento que se forma diariamente. Se va depositando principalmente entre el diente y la encía y en los huecos interdentales. Esta acumulación hace que proliferen las bacterias que descomponen estos elementos produciendo ácido que es el responsable del deterioro del esmalte dental, dejando al diente sin esta protección y haciéndolo vulnerable a caries y otros ataques externos.

Cuando se acumula durante un tiempo, esta película se endurece y se forma lo que conocemos como sarro. Llegados a este punto, solo un profesional de la odontología lo puede eliminar. Además, la acumulación de placa y sarro da lugar a enfermedades de las encías como la gingivitis, es decir, la inflamación y el deterioro del tejido que soporta la dentadura.

Efectos indeseables de una mala higiene dental.

Hay que tener en cuenta que la boca y su función, la masticación, son el principio del sistema digestivo, y por tanto un mal estado de la misma puede acarrear otros problemas de salud que se pueden extender al resto de nuestro organismo.

Como hemos mencionado en el apartado anterior, la placa dental es origen de muchas de las enfermedades que afectan a la boca, como la gingivitis, la alitosis o mal aliente, caries y la destrucción de piezas dentales por parte de esta, sangrado de encías y formación de pus, etc.

Consejos para una limpieza efectiva.

Como en muchos otros aspectos de la vida, la educación en este tema es fundamental. Hay que acostumbrar a las personas desde que son pequeños a mantener unos buenos hábitos de higiene.

En cuanto a la frecuencia, lo ideal sería hacer un cepillado de los dientes después de cada comida. Es recomendable hacerlo al menos dos veces al día. Antes de ir a dormir es obligatorio ya que, normalmente, es por la noche cuando pasamos mas tiempo sin ingerir alimentos.

Pero tan importante como la frecuencia, es el modo en que realizamos esta actividad. Algunas indicaciones para hacerlo correctamente:

  • Es aconsejable prestar atención también a los espacios interdentales con seda dental o irrigadores para eliminar restos de alimentos que puedan haber quedado en los mismos.
  • El cepillado debe de durar al menos 3 minutos. Podemos ayudarnos con un reloj para controlar este tiempo.
  • Para que el cepillado sea uniforme, es aconsejable dividir la boca en varias partes (superior derecha, inferior derecha, interna, externa, etc.) para cerciorarnos de que hemos llegado a todo el conjunto.
  • No se debe apretar el cepillo contra los dientes o encías: aunque creamos que apretando limpiará mas, no es así y podemos incluso dañarnos las encías.
  • Realizar un masaje con el cepillo en vertical y dejar que las cerdas del mismo lleguen hasta las encías de forma suave.
  • Por último, es también aconsejable usar algún enjuague bucal que puede ayudar a eliminar mas restos de placa y bacterias, dejándonos la boca fresca además.

Cepillos y pasta dentífrica.

Aunque existe una gran variedad de modelos de cepillos, como norma general sería aconsejable que tuviesen un mango apropiado para que nos resulte cómodo de usar, una cabeza anatómica para llegar a todas las zonas de la boca, así como unas cerdas de dureza media o suave que evitan el peligro de dañar las encías. Así mismo, este hay que cambiarlo cada cierto tiempo, ya que un cepillo deteriorado por el uso no cumple igual su función que uno en perfecto estado. Unos 3 o 4 meses sería el periodo de uso ideal del mismo. Los cepillos eléctricos son también una muy buena opción siempre que tengan una calidad aceptable.

Sobre las pastas de dientes, al igual que con los cepillos, afortunadamente hay una gran variedad donde elegir, algunas incluso mas especializadas en conseguir otros efectos como el blanqueamiento, la desensibilización, etc. Es aconsejable que contengan fluor, ya que este previene la formación de las temidas caries.

Y como hemos indicado antes, estaría bien el uso del enjuague bucal tras el cepillado para mejorar el resultado del mismo.